Habilitadores digitales en la industria 4.0

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La banda ancha ya no ejerce la misma novedad que el internet de las cosas. Sin embargo, la estreches entre ambos derivados de la informática es indiscutible al permitir uno la existencia –o habilitación– del otro.

Para llegar hasta donde están ahora y definir la cuarta revolución industrial, las tecnologías tuvieron que ir abriéndose un camino que se cuenta desde la invención de la máquina de vapor y otras novedades mecánicas (primera revolución industrial). Con el descubrimiento de la luz eléctrica y los sistemas de montaje en manufactura se dio paso a la segunda. Más adelante, la aparición de tecnologías disruptivas como la microeléctrica y las redes informáticas sirvieron como habilitadores de la tercera.

La cuarta revolución industrial o digital, o industria 4.0, está signada por una serie de tecnologías que trascienden del concepto de herramienta para constituir tanto un reto como una oportunidad para todos los sectores. Es forjada por habilitadores digitales que representan los elementos que posibilitan la transformación digital de la industria, cuya ubicación ocurre en tres grandes categorías:

Hibridación del mundo físico y digital

Permite conectar ambos mundos captando información del lado físico por medio de sensores o las redes sociales, por ejemplo. También permite transformar la información del plano digital al físico: impresión 3D o realidad virtual. La robótica, por su parte, permite la relación en ambos sentidos.

Esta categoría de habilitadores hace más cercana la relación hombre-máquina sin exponer al individuo. Aquí subyacen grandes modelos de negocio como aquellos relacionados con la sensórica que permite recabar información vital desde prendas como relojes o de vestir (wearables). Sus elementos son susceptibles de incorporarse a los medios productivos con el propósito de optimizar procesos.

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Infraestructuras de comunicaciones y tratamiento de datos

Al recabar información desde sensores, esta debe facilitarse a las aplicaciones de gestión. Para que esto ocurra, la transmisión debe realizarse de forma segura, manejando los riesgos asociados al ciberespacio. La información en esta fase de habilitación debe poder ser consumida por diversos dispositivos y en cualquier lugar (movilidad). La experiencia también puede ser inmersiva o superpuesta con la ayuda de dispositivos de realidad virtual.

Esta clase de habilitadores implica no solo la transmisión de la información, sino su tratamiento, lo que demanda recursos considerables de almacenamiento y procesamiento. Frente a esto, la nube proporciona escalabilidad y flexibilidad: ventaja sustancial para las empresas que buscan experimentar la transformación digital.

Aplicaciones de gestión

En este puesto se hallan los habilitadores que procesan la información recabada en las dos etapas anteriores y además aplican inteligencia en la gestión de esa información. En este eslabón se encuentran las soluciones de negocio como ERP y CRM, soluciones de inteligencia y plataformas colaborativas.

La analítica de datos adquiere relevancia especial en este ámbito, dado que en tiempo real permite acumular y analizar de manera inteligente enormes cantidades de datos, lo que permite tomar mejores decisiones y optimizar los procesos en la organización.

Si bien los sistemas de gestión empresarial no son una novedad en el escenario de la tecnología, la realidad digital les imprime una relevancia especial frente a las necesidades de integración de datos procedentes de diversas fuentes. Así, las compañías que subieron a la ola digital no pueden limitarse a trabajar en el marco de un solo habilitador. Las verdaderas fortalezas de estos residen justamente en la capacidad que tienen de combinarse para crear soluciones transformadoras.

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