Inteligencia de localización

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La enorme cantidad de datos e información que se genera en la actualidad no tiene precedentes. Esto supone para las organizaciones un desafío importante en términos de procesamiento y análisis, para lo cual, la informática brinda poderosas herramientas y ha hecho posible el nacimiento de una nueva disciplina asociada con las tecnologías de información (TI): la inteligencia de localización (LI por sus siglas en inglés).

La inteligencia de localización, entendida como el proceso de obtención de una visión significativa de las relaciones de datos geoespaciales para resolver problemas particulares, tiene mucho que aportar a los resultados generales de las industrias. Desde la óptica de la inteligencia como concepto estratégico, se trata de un proceso sistemático de obtención y análisis de información relacionada con el entorno geográfico.

Se emplea para generar conocimiento útil para la planificación empresarial. En plena era digital, es frecuentemente aplicada en los sectores de telecomunicaciones, servicios financieros, energía, inmobiliario, retail y transporte. Por otro lado, ha permitido subordinar nuevas estrategias para la prevención del delito (geo-delito), la sanidad (geo-sanidad) y el marketing (geo-marketing).

En un entorno signado por el vértigo de los mercados y la innovación en función del desarrollo de competencias, la inteligencia aplicada a la geolocalización juega un papel determinante cuyo alcance es dado por la capacidad de integración de los habilitadores digitales que, como se sabe, no dejan de expandirse. Así, cuestiones relativas a la ubicación de un nuevo negocio (ambiente, seguridad, comunicación, etc.), por ejemplo, pueden ser más fáciles de definir con el adecuado análisis de datos geoespaciales.

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La habilidad de las soluciones actuales de presentar información en tiempo real, de forma clara (visualización) y de integrar diferentes fuentes de datos han potenciado el empleo de LI. Las plataformas más eficientes permiten a los usuarios reconocer patrones territoriales y tendencias que resultan imposible detectar en los informes tradicionales. Igualmente, admiten la interacción bidireccional: sincronización mientras el usuario realiza otras actividades sobre el mapa o la plataforma.

La tecnología en torno a LI también permite el filtrado geográfico según los requerimientos del usuario y el enriquecimiento de los datos de negocio. Todo esto aunado a las bondades que ofrecen las soluciones actuales que son gestionadas de manera online: movilidad, trabajo colaborativo, accesibilidad.

Si la empresa tiene la capacidad de detectar y mostrar la ubicación asociada a determinadas piezas de información, resulta evidente que la toma de decisiones en torno al negocio tendrá fundamentos sensatos, lo que disminuye riesgos e incrementa las oportunidades de éxito de la organización. La tendencia va en aumento; se percibe irreversible.

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